La historia de nuestra empresa nace de dos hermanos florentinos, de su vínculo y de su pasión. Giuseppe y Bruno Bambi nacieron respectivamente en 1904 y 1907 en Florencia.El entusiasmo y la dedicación que les llevaron a fundar la empresa vienen de su padre y de su abuelo, propietarios de un taller artesanal en el centro de Florencia donde se reparaban los faros de los carruajes.
Giuseppe y Bruno pasaban mucho tiempo en el taller familiar desde que eran niños, también para ayudar a su familia. Ambos habían aprendido el arte de la chapistería de su abuelo.

En 1921, recién graduado, Giuseppe comenzó a trabajar para Officine Galileo como diseñador. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que no tenía la motivación necesaria para seguir trabajando como empleado; su fuerza y determinación lo llevaron a querer establecerse por su cuenta.

Gracias al apoyo de su familia, Giuseppe Bambi abrió su primer taller en 1923 y, muy pronto, gracias a sus dotes empresariales, obtuvo importantes encargos de los Ferrocarriles Estatales Italianos.

Más tarde, en 1926, el Sr. Galletti le llevó su propia patente y le encargó la fabricación de una máquina de café espreso: La Fiorenza.

Al año siguiente, Galletti renunció al proyecto, y Giuseppe decidió diseñar su propia máquina de café espreso. Para ello, involucró en el negocio a su hermano Bruno, consolidando aún más su relación fraternal.

Así nace en 1927 la Officine Fratelli Bambi y la primera máquina fabricada se llama «La Marzocco», con dos grupos y caldera vertical.

En 1961, los hermanos Bambi trasladan la producción a las colinas que rodean Florencia, en Pian Di San Bartolo. Aquí se desarrolla una nueva actividad: la creatividad de los hermanos Bambi iba mucho más allá de la fabricación exclusiva de máquinas de café. De hecho, se dedicaron al diseño y a la fabricación de mobiliario para locales, incluida la venta de equipamiento para bares. El objetivo de esta nueva actividad era diversificar la producción y facilitar la venta de máquinas de café espreso y también para facilitar el trabajo del barista que era muy complicado debido a las dimensiones de las máquinas de café de aquel momento.

En 1966, Florencia se vio afectada por la trágica inundación del 4 de noviembre. Dado que la nueva sede de La Marzocco se encuentra en las colinas florentinas, La Marzocco no se vio directamente afectada por la crecida del Arno. Sin embargo, debido a los daños generalizados en la zona, hubo que hacer frente a muchas dificultades. Las personas afectadas fueron autorizadas por el Gobierno a retrasar los pagos seis meses. Si todos los clientes de La Marzocco hubieran aprovechado esta oportunidad, las consecuencias habrían sido nefastas, por lo que La Marzocco decidió ayudar a sus clientes prestándoles asistencia gratuita inmediata para que pudieran volver a trabajar, pidiéndoles que continuaran pagando regularmente los equipos.

Todas las iniciativas emprendidas por Giuseppe y Bruno demuestran su capacidad empresarial y su voluntad de buscar una mejora continua.