En Gigante cuidáis tanto la calidad del café como la estética y el diseño. ¿Cómo se construye esa coherencia entre contenido y forma?

Para nosotros el café es experiencia, y experiencia también es imagen. Todo empieza en el origen: elegimos los granos con mimo, tanto allá como aquí, y cuidamos el tueste para sacar lo mejor de cada café. Pero queremos ir más allá y que esa historia también esté presente en cada paquete. Nuestros packagings no son solo bonitos: cada geometría y cada color vienen inspirados directamente de nuestro primer origen, Colombia. Nos trajimos de allí la paleta y los detalles visuales porque queremos que, al abrir una bolsa de Gigante, puedas sentir esa conexión y esa emoción que vivimos nosotros allí. 

Para nosotros, calidad y diseño siempre van de la mano. No tendría sentido cuidar tanto el café si luego no logramos que la presentación te lleve directo al origen. 

 Si tuvierais que describir vuestro estilo de tueste en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?

Limpio, jugoso y honesto.  Limpio, porque nuestro objetivo es resaltar las cualidades auténticas del grano y su origen, sin ocultar defectos ni maquillar perfiles.  Jugoso, porque buscamos que cada café tenga vida propia, adaptando el perfil de tueste, siempre en rangos medios o bajos, para resaltar los matices y a lo que cada cliente realmente disfruta. El café es algo personal y nuestra misión es encontrar el perfil que encaje con cada uno, no solo el que nos gusta a nosotros. Honesto, porque no escondemos nada: lo que ves, lo que hueles y lo que pruebas, es exactamente lo que es. Nada está estandarizado—tratamos cada café de forma individual para sacar siempre el mayor potencial en taza. 

¿Qué origen o lote os ha sorprendido especialmente este año?

Este año el café que más nos ha sorprendido ha sido El Esperanza, un microlote de la Finca Aquiares en Turrialba, Costa Rica. Lo que más nos ha impresionado es el nivel de cuidado que recibe cada grano: visualmente era impresionante, no pudimos encontrar ningún defecto. Desde la selección minuciosa de las cerezas, pasando por un proceso natural controlado hasta el secado en varias etapas (cerámica, camas africanas y Guardiola), todo está pensado al detalle para sacar el máximo potencial del café. El resultado es un perfil espectacular: notas de fresa liofilizada, frambuesa, cereza y jerez, con una acidez limpia y una dulzura intensa. Es un gran ejemplo de cómo la excelencia nace del cuidado en cada fase del proceso. 

 También queremos destacar El Verde de Finca Zarza (Bruselas, Huila, Colombia), un lavado de variedades Castillo y Colombia, con notas dulces a toffee, manzana roja y chocolate con leche. Es un café súper versátil, de esos a los que siempre vuelves porque nunca falla: lo hemos usado en eventos, en brew bar y en todo tipo de preparaciones—con leche, en filtro, espresso y por supuesto, en cold brew.

 

De hecho, pronto lanzaremos nuestro cold brew en lata hecho con este café, porque realmente se comporta de maravilla en cualquier formato. La pasión de Jonathan y su familia por la calidad y la fermentación se nota en cada taza. Ha sido nuestra apuesta segura y siempre deja buen recuerdo. Y pronto tendremos nuevos cafés de Etiopía y Ruanda. ¡Estamos deseando descubrir las sorpresas que traerán! 

 ¿Qué ha supuesto para vosotros estar como tostador invitado en La Marzocco Spain y conectar con la comunidad desde ahí?

 Estar como tostador invitado en La Marzocco Spain ha sido una experiencia muy especial y motivadora para el equipo. Rodearnos de gente apasionada por el café nos ha impulsado a seguir creciendo y a apostar aún más por lo que hacemos. Nos ha permitido conectar de verdad con la comunidad, compartir nuestra filosofía y metodología, y también ganar visibilidad entre profesionales y amantes del café de especialidad. Ha sido una oportunidad para aprender, abrir nuevas puertas y sentirnos parte activa de una red con mucho talento e ilusión. Solo podemos tener palabras positivas y agradecer a todo el equipo de La Marzocco por pensar en nosotros y darnos esta oportunidad.