
Este nuevo espacio marca una evolución clara para Hidden. ¿Qué idea o necesidad fue el punto de partida para repensar el local y su diseño?
El punto de partida fue una reflexión profunda sobre el momento actual de Hidden. Después de casi una década de recorrido y de haber vivido muy de cerca la evolución del café de especialidad en Barcelona, surgió la necesidad de sintetizar todo lo aprendido y traducirlo en un espacio más esencial, más claro y más honesto.
No se trataba de hacer algo más grande ni más llamativo, sino de volver al núcleo del proyecto: el café, las personas que lo preparan y las que lo disfrutan. Hidden® Sant Gervasi nace como un ejercicio de madurez, de depurar el discurso y eliminar todo lo accesorio para que cada decisión (desde el diseño hasta el workflow) estuviera al servicio del producto y de la experiencia.
El sistema Modbar cambia por completo la relación entre barra, barista y cliente. ¿Qué os atrajo de este enfoque y cómo encaja con vuestra forma de entender el café?
Lo que nos atrajo de Modbar fue precisamente su capacidad para desdibujar la barra como frontera. Al esconder la tecnología bajo la superficie, el foco deja de estar en la máquina y pasa a estar en el gesto, en el proceso y en la conversación.
Encaja de forma natural con nuestra manera de entender el café: transparente, cercana y sin artificios. El cliente ve lo que ocurre, entiende el ritual y se siente parte de él. Para nosotros, Modbar no es solo una decisión técnica, sino una herramienta narrativa que refuerza la idea de que el café es un acto compartido, no una demostración de maquinaria.

A nivel de diseño, ¿qué elementos del espacio diríais que mejor representan el nuevo concepto que queríais transmitir?
La elección de materiales es uno de los pilares del proyecto: la madera carbonizada, como una referencia directa al proceso de tueste, origen y punto de partida de todo el proyecto, el acero, el vidrio y una iluminación muy controlada construyen una atmósfera sobria, contemporánea y a la vez cálida.
Todo está pensado para transmitir calma, precisión y atención al detalle, sin gestos innecesarios ni protagonismos gratuitos. Dentro de ese marco, la isla central cilíndrica de acero inoxidable se convierte en el elemento que mejor condensa el concepto del espacio, actuando como corazón operativo y visual del local, eliminando jerarquías y colocando el café en el centro literal y simbólico de la experiencia.

¿Cómo influye este nuevo layout en la experiencia del cliente y en la manera de trabajar detrás de la barra?
El nuevo layout genera una experiencia mucho más fluida y abierta. Para el cliente, desaparece la sensación de “esperar al otro lado” y se crea una relación más directa con el barista y con el proceso. Todo es más legible, más cercano y menos intimidante.
Para el equipo, el espacio está diseñado desde el movimiento y la ergonomía. El workflow es más eficiente, más limpio y más cómodo, lo que permite poner la energía donde realmente importa: en la calidad del café y en la atención al cliente. El diseño ya no es un marco es una herramienta de trabajo real.
Más allá del café, ¿qué tipo de sensaciones o momentos queréis que se lleve alguien que entra por primera vez a este nuevo Hidden?
Nos gustaría que quien entra por primera vez sienta que es un lugar tranquilo, cómodo y fácil de habitar. Un espacio donde todo está cuidado, pero sin resultar rígido ni impostado.
Queremos que se perciba cercanía, coherencia y atención al detalle. Que apetezca quedarse, mirar cómo se trabaja, hacer preguntas y tomarse el café sin prisas. Más que impresionar, la idea es ofrecer una experiencia honesta con lo que Hidden es hoy y lo que quiere ser mañana.